Con la responsabilidad constitucional y moral que representa, he rendido protesta como Gobernador del Estado de Campeche, mandato de nuestro pueblo que asumo con toda la fuerza de mis ideales y de mi amor por esta tierra.
Ejerceré en plenitud las atribuciones del Poder Ejecutivo en beneficio de todos los campechanos; y respetaré las facultades de los poderes Legislativo y Judicial.
Sostendré una alianza de trabajo armónica y constructiva con el presidente Felipe Calderón y con todas las instituciones federales.
Brindaré a todas las autoridades municipales el decidido apoyo de mi gobierno.
Privilegiaré la ley sobre cualquier otro camino; y promoveré las vías de la política para fortalecer su aplicación.
Cumpliré, en el curso de seis años, los compromisos de campaña que firmé frente a los ciudadanos; y será inagotable mi convicción de trabajo para vencer juntos nuestros desafíos.
Ciertamente los problemas no se resuelven sólo por desearlo. Los retos se vencen con cabeza, corazón y carácter.
En cada tiempo, los campechanos hemos logrado lo que realmente nos hemos propuesto. De la estatura de nuestro empeño será la dimensión de los resultados.
Tiempos que nos concedieron un gobernador como Jorge Carlos Hurtado, hombre de gran sencillez y de profundos valores.
Asumió el cargo de Gobernador en medio del apoyo y el afecto de innumerables ciudadanos; y lo entrega con el reconocimiento mayoritario del pueblo.
Seguramente la historia lo registrará como un gran campechano.
Su legado es base para iniciar una nueva etapa de progreso para Campeche.
A Jorge Carlos, a Carmita y a los suyos nuestro afecto imperecedero.
El país enfrenta una crisis económica, marcada por agravantes como la inseguridad pública y por contingencias como la epidemia de influenza y las sequías.
El escenario es complejo. Será necesario hacer mucho con poco, gastando menos e invirtiendo mejor, yendo de menos a más, pero con la convicción de que la crisis la vamos a doblegar con trabajo, perseverancia, seguros del talento y la inteligencia del pueblo campechano, con profunda autoestima.
Las dificultades están ahí, pero vamos a hacer todo lo necesario para salir adelante, con toda nuestra disponibilidad, de tiempo completo, entregados a Campeche.
No todo se puede resolver en un día, pero sí podemos remontar y superar muchos retos con el trabajo y el esfuerzo diario.
Vamos como pueblo por lo que queremos. Vamos por lo que necesitamos para hacer crecer a Campeche.
Trabajaremos para la modernización de la gestión pública, en un marco de transparencia y rendición de cuentas.
Es inaplazable modificar la añeja idea de que la riqueza natural significa riqueza material por sí misma. No hay pez que salte sólo a la embarcación ni fruta que se venda sola. Necesitamos estrategia, planeación, asumir riesgos con visión, incluir nuevos esquemas de financiamiento y alentar a los emprendedores como agentes fundamentales del progreso económico.
Impulsaremos la competitividad y el comercio; a la micro y pequeña empresa local; y a los sectores productivo y social.
Fomentaremos la creación de empleos mejor pagados para fortalecer la economía popular.
Estimularemos las actividades artesanales; y apoyaremos a las agroindustrias como fuentes de la seguridad alimentaria de nuestro pueblo, así como a la ganadería, la apicultura, el desarrollo forestal, la pesca, la acuacultura y la maricultura, con especial énfasis en la investigación para el mejoramiento de las actividades productivas.
Alentaremos la industria de la transformación con mejor tecnología para lograr un mayor valor agregado en nuestros productos; vigorizaremos los puertos de Carmen y Seybaplaya en su carácter industrial y comercial; y construiremos más infraestructura para el crecimiento, incluyendo la ampliación de la red de carreteras.
Consolidaremos la alianza corresponsable entre Pemex y Campeche. Seguiremos alimentando una buena relación reconociendo que la industria petrolera sigue representando para la entidad un horizonte de oportunidades.
Promoveremos que el desarrollo y el crecimiento sean integrales; Instrumentaremos acciones para la conservación y protección de nuestra riqueza ambiental; brindaremos oportunidades para tener una vivienda digna y decorosa; y garantizaremos el orden, la seguridad pública y la procuración de justicia, para conservar la paz y la tranquilidad proverbiales de Campeche.
Mediante la premisa de salud y educación para el progreso, construiremos mayor infraestructura educativa y de salud para consolidar la calidad de estos servicios.
Trabajaremos por un Campeche justo y solidario.
Un Campeche de mucha obra y tan cálido como su gente.
Calor y afecto que sentimos intensamente durante la campaña, cuando recorrimos los muchos caminos de Campeche.
La política, como toda vocación, implica ejercerla con agrado. Que el calor humano demostrado en las campañas se convierta en calidez al gobernar, calidez que debe ir acompañada de la mayor y mejor obra posible.
El calor electoral siempre debe ceder el paso a la frescura y lucidez que el pueblo espera de sus gobernantes y de sus representantes populares, para seguir dando su mejor cara y trabajar creativamente.
Campeche, de gran tradición náutica y de gente con profundo apego a su tierra, tiene nuevas travesías por surcar y surcos por irrigar.
En su ardua lucha por el progreso, de los campechanos tiene que ser la victoria.
Triunfo que sólo será legítimo si los campechanos la construimos siendo solidarios unos con otros.
La solidaridad es condición indispensable para que el progreso llegue a todos.
Ser solidarios es que cada campechano que por su propio esfuerzo y sacrificio no pueda salir adelante, tenga el apoyo de su gobierno y también de la sociedad.
La nuestra es una comunidad cuya bondad tiene el potencial necesario para convertirse en factor de justicia.
Recuerdo que en un recorrido de campaña, me acerque a una joven madre y de manera franca me dijo: yo tengo muchas necesidades, pero tiene más la viejecita que vive en aquella casa, ella ya no puede esperar más.
Ese día confirmé el deber de ser solidarios con quienes ya no pueden esperar más.
Con el niño que no puede esperar a ser adulto para ir a la escuela; con el joven que no puede esperar a tener experiencia laboral para conseguir un empleo y un ingreso dignos; con la mujer que quiere contribuir al desarrollo del Estado sin cortapisa alguna; con la madre soltera que tendrá un bebé y que no puede esperar para recibir la atención y los cuidados necesarios; con las personas discapacitadas cuyo talento debe ser aprovechado a tiempo; y con los adultos mayores que quieren brindarnos su gran valía.
En el corazón de la solidaridad reside la cooperación, que fortalece identidades y unifica. Este es el espíritu que nuestro Estado necesita y el que proponemos a la sociedad campechana.
Y así como hay quienes por justicia social requieren de nuestro apoyo solidario, existen muchos campechanos que más que un régimen repartidor de ayudas, lo que realmente desean es un gobierno creador de las condiciones para que cada quien pueda salir adelante por su propio esfuerzo.
Es fundamental que el trabajo diario de cada campechano se pueda traducir en bienestar para él y para sus seres queridos, lo que implica que hayan más oportunidades de trabajo y que éstas sean mejor remuneradas.
Por eso es necesario trabajar arduamente para hacer crecer la economía.
Abramos juntos las puertas de Mar y de Tierra al desarrollo. Es hora de que Campeche llegue al país y al mundo.
La globalización tiende a arrasar a los pueblos que se dejan llevar pasivamente por sus inercias, pero es también la corriente que nos puede conducir rio arriba, a escenarios de mayor progreso.
Empresarios de gran prestigio quieren invertir en Campeche. Quieren apostarle a nuestro Estado.
Sellemos con ellos acuerdos de altura. Pactos donde todos ganemos; donde los campechanos tengamos nuevas oportunidades para crecer.
Hagamos alianzas con quienes quieren ver crecer a Campeche, a las que debemos concurrir sin más quejas que las que nos podamos hacer a nosotros mismos, para ver con objetividad tanto lo que nos ha funcionado, como lo que no nos ha salido bien.
Como pueblo, como sociedad, somos responsables de nosotros. Nuestras fortalezas y debilidades son tan propias que solamente nosotros podemos acrecentar las primeras y vencer las segundas.
Fortalezcamos el orgullo de ser hijos de Campeche, la tierra liberal y patriota por la que luchó Pablo García, líder indiscutible de nuestra emancipación política.
Emancipación que en efecto, nos dio libertad y soberanía política, pero aún debemos consolidar la emancipación económica, que debe ser encabezada por las actuales generaciones de campechanos. Es nuestro deber ante nuestros fundadores y ante nuestros hijos, los ciudadanos del mañana.
Los campechanos, a través de la historia, hemos sabido cumplir con nuestras encomiendas. Nada nos ha sido fácil.
Hagamos que Campeche trascienda.
Los mejores hombres y mujeres están en todos los grandes frentes de batalla: lo mismo en el servicio público que en las empresas, en los negocios, en los despachos y oficinas profesionales, en los trabajos sindicalizados y en los eventuales, en el campo, en el mar, en las escuelas, en los hogares.
Ellos son y serán los verdaderos protagonistas del crecimiento y de la transformación de Campeche.
Me siento, como cada uno de ustedes, profundamente orgulloso de ser campechano. Y les expreso mi agradecimiento por acompañarme esta mañana como reflejo tanto de la unidad en torno a nuestras instituciones, como de la diversidad que nos caracteriza como pueblo.
Los diferentes tonos de voz que los habitantes de cada rincón de Campeche poseemos, tienen como coincidencia que le hablamos siempre con cariño a Campeche, sentimiento que nos identifica y nos hace un pueblo único.
Somos capaces de enaltecer las coincidencias sobre las discrepancias, en un marco de respeto, diálogo y acuerdo.
Campeche ha avanzando más rápido cuando hemos caminado juntos.
Unión vista no como suma forzosa, sino como voluntades armónicamente integradas en propósitos comunes, para convertir las ventajas comparativas de nuestro Estado en ventajas competitivas.
Campeche nació al amparo de Juárez y nos sumamos como uno de sus Estados más pródigos al México independiente cuyo grito de libertad irrumpió en 1810, conmemoración en cuya víspera estamos al cumplirse mañana 16 de septiembre su aniversario 199.
Después, contribuimos con nuestras propias pinceladas a la transformación panorámica de México, que durante el siglo veinte, a partir de los postulados de la Revolución Mexicana de 1910, se convirtió en una Nación moderna y competitiva.
Estamos en fiestas patrias, a un año de llegar al bicentenario de la Independencia y al centenario de la Revolución, fechas emblemáticas que reafirman nuestra conciencia histórica y que alientan nuestra convicción por alcanzar nuevos amaneceres para la Nación y para la Patria que, en palabras de la inmortal campechana María Lavalle Urbina, es:
“El sitio en el que se ve la luz primera y se reciben las impresiones y experiencias iniciales, aquella tierra que recogió sueños de juventud y anhelos futuros, la que alberga los restos de nuestros antepasados y sustenta la cuna de nuestros descendientes. Es en el espacio, parcela de noble tierra con paisaje de mar: en el tiempo, raíz y esencia nutricia de la propia vida. Esa Patria amada tiernamente, es lo que significa Campeche para mí.”
Ahora es tiempo de construir lo que nos permitirá trazar una nueva fisonomía de Campeche, impregnada por las características del buen gobierno.
Un buen gobierno es el que vela por la justicia, como fuente de la concordia y la armonía. Un buen gobierno es el que antepone el interés general sobre el particular. Un buen gobierno es el que enaltece virtudes como la paz, la fortaleza, la prudencia, la templanza y la equidad. Un buen gobierno es el que le reconoce a cada quien lo suyo y procura el bien de todos.
Construyamos juntos un Campeche donde el paisaje de vivos colores de la milpa, de la costa, de la montaña, de la selva, de los ríos, de la isla y la laguna refleje una nueva era de progreso de Campeche.
Donde el amarillo de un mango de Palizada, la algarabía de una corrida de toros de Tenabo, la majestuosidad de un árbol de caoba de Calakmul, las ricas tradiciones de Hecelchakán y el compás de una vaquería de Hopelchén, nos sirvan de orgullo por lo mucho que valemos como pueblo.
Un Campeche donde Candelaría sea más productivo; Calkiní resplandezca aún más por su grandeza cultural; Escárcega, cruce de caminos, sea más pujante; y Champotón más hermoso de lo que ya es.
Donde el municipio de Campeche tenga más movimiento; y donde Carmen esté más cerca que nunca, con el entrañable cariño que todos los campechanos le tenemos a nuestros hermanos carmelitas.
Un Estado donde el gobierno sea más sensible a las demandas sociales; firme en cumplir y hacer cumplir la ley; justo en la creación de oportunidades para todos los ciudadanos; y respetuoso de la pluralidad política y social.
Un Campeche que crezca tan alto como lo desea nuestro pueblo; y en especial, como lo sueñan los niños y jóvenes que hoy son preparados por nuestros apreciados maestros en las escuelas campechanas.
Necesitamos que nuestro Estado florezca aún más; que en sus ramas tenga frutos para todos; y que su sombra cobije y aliente nuevos bríos de trabajo y deseos de progreso.
Que cada campechano sea capaz de alcanzar los buenos frutos del trabajo con su propia mano; y que tenga, si así fuese necesario, la generosidad de compartirlo solidariamente con otro campechano.
Que no quepa duda: sí somos capaces y vamos a edificar ese Campeche justo y solidario. Un Campeche que sea por siempre, para nosotros, el mejor lugar para vivir.
Los pueblos crecen por los servicios que le prestan sus buenos ciudadanos y sus gobernantes responsables.
Brindemos nuestro mayor esfuerzo para que Campeche nos oferte mejores alternativas.
Cultivemos con más ahínco en nuestros niños y jóvenes los valores que queremos fortalecer en nuestra sociedad.
En un tiempo como este, propicio para que se despliegue todo el talento, la capacidad y la solidaridad de un pueblo excepcional como el nuestro, que Campeche reciba de nosotros en dedicación y trabajo, lo que esperamos recibir de Campeche en oportunidades y progreso.